Los Premios Graffiti de la música uruguaya surgieron en el año 2003 y se proponían el reconocimiento de los artistas del rock uruguayo. Las sucesivas ediciones fueron rectificando esta postura y ampliaron sus horizontes hasta cubrir un amplio espectro de géneros musicales. Por este motivo, actualmente son los representantes de la música uruguaya.
Los premios constituyen uno de los acontecimientos de la cultura uruguaya y cuentan con la cobertura de la prensa local y extranjera. Así mismo, cuentan con el apoyo popular, que se manifiesta en la votación del público.
La entrega de los premios se realiza en el marco de una fiesta donde los nominados y premiados se reúnen para festejar la producción anual. El evento cuenta con el apoyo de AGADU, la Secretaría de la Juventud de la Intendencia Municipal de Montevideo, el FONAM (Fondo Nacional de Música), y a partir de la edición 2009, también con el apoyo de la Cámara Uruguaya del Disco (entidad que agrupa a los sellos discográficos locales e internacionales).
La organización de los Premios Graffiti
Para participar de estas premiaciones, las ediciones discográficas del año anterior deben registrarse vía mail. La entrega de premios se realiza en la sala del Complejo Plaza y cuenta con la animación de varios números musicales.
Las categorías premiadas son: álbum Hip Hop, álbum de blues, álbum en vivo, mejor DVD, mejor video, mejor edición especial, álbum de música para niños, álbum música tropical, mejor diseño de arte, productor del año, mejor compositor, álbum de tango, álbum de folclore, álbum de Hard rock y Metal, álbum de rock alternativo, álbum de música instrumental, álbum de música popular y canción urbana, mejor artista nuevo, álbum pop, álbum de reggae, álbum rock y las categorías más prestigiosas, la canción del año y el disco del año.
La cuerda de tambores está integrada por los tamboriles chico, piano y repique, que en sus diferentes registros combinados logran una contagiosa y particular armonía rítmica. Al son del tamboril se mueven las vedettes y las diversas figuras del cuerpo de baile con sus plumas y brillos, exhibiendo toda la alegría y sensualidad de la danza. La comparsa se completa con el Gramillero, la Mama Vieja y el Escobero, personajes cómicos que recrean los miembros de las antiguas colectividades africanas de Montevideo.
Afortunadamente, no es necesario esperar hasta febrero para disfrutar del ritmo del tambor en Montevideo. Durante los fines de semana, es frecuente ver en las esquinas barriales a las agrupaciones entibiando las lonjas y ejecutando los movimientos del candombe, bajo la mirada de vecinos y transeúntes que se unen al espectáculo callejero.
En numerosos pubs y salas de la ciudad se ofrecen espectáculos de fusión entre el candombe y otros ritmos como el jazz, el rock, el reggae, la salsa o la cumbia.
Para conocer los vestigios de la historia del candombe y de todas las tradiciones del carnaval uruguayo, es obligatoria la visita al Museo del Carnaval, ubicado frente al Puerto de Montevideo, sobre la Rambla 25 de Agosto de 1825, esquina Maciel.










